Una vida dedicada al flamenco
Mi camino en el baile comenzó con tan solo cinco años, cuando entré a formar parte de la academia Los Gitanillos de Bronce, dirigida por Margarita y Mancilla. Desde muy pequeña empecé a actuar en velás de Sevilla, en Triana, en la Plazuela de Santa Ana, el Barco de Santa Ana, asilos, pueblos y ciudades cercanas, viviendo el flamenco desde dentro y sobre el escenario.
Formación y primeros escenarios
A los once años amplié mi formación en la escuela de Juan Morilla para prepararme el clásico español del conservatorio, que realicé por libre. En aquella etapa formé junto a dos compañeras “El Trío”, actuando tanto en grupo como individualmente. Incluso fuimos entrevistadas por El Loco de la Colina, quien nos animó y nos auguró un gran futuro en el flamenco.
Con el paso de los años tuve la oportunidad de compartir escenario y trabajar junto a grandes artistas como Chiquetete, Cantores de Híspalis, Paco Taranto, El Pali, Carmen Linares, María Jiménez o Nano de Jerez, actuando en teatros emblemáticos de Sevilla como el Lope de Vega y el Álvarez Quintero.
Experiencias fuera de España
A los dieciséis años viví una experiencia muy especial trabajando durante cuatro meses en una Expo en Nagasaki, Japón. Ese mismo año también comencé mi etapa como profesora en Los Gitanillos de Bronce, la misma academia donde me formé desde niña.
Mi propia academia
En el año 2001 decidí emprender mi propio camino y fundé mi academia de baile, comenzando a trabajar de forma independiente. Desde entonces he seguido dedicada a la enseñanza y difusión del flamenco, llevando incluso a mis alumnas a actuar fuera de España, como en una experiencia inolvidable en Roma.
Hoy continúo al frente de la Academia de Baile Reyes Acal, transmitiendo mi pasión por el flamenco y compartiendo todo lo aprendido a lo largo de mi trayectoria.
